COLECCIóN 1991

Guillermo Pérez-Villalta

Tarifa, Cádiz, 1948

Guillermo Pérez Villalta elige a Velázquez como interlocutor a la hora de dialogar con el arte del pasado y lo hace, no solo por considerarlo una de las cimas del arte de la pintura, sino porque, a su entender, el pintor sevillano ha sido quien más intensamente ha fondeado en la verdad de la pintura como consciente engaño capaz de iluminar o transparentar la verdad de lo real. Villalta, que ha definido el arte como “la proyección plástica del pensamiento humano”, y que cree que el fin del arte o es la sabiduría o no es nada, reflexiona en sus grabados sobre Velázquez, paradigma de haber alcanzado y expresado la sabiduría gracias al arte.

Venus del espejo

Venus del espejo

Aguafuerte y resina iluminado a mano, 50 x 65 cm

La fragua de Vulcano

La fragua de Vulcano

Aguafuerte iluminado a mano, 50 x 65 cm

Mercurio y Argos

Mercurio y Argos

Aguafuerte y resina iluminado a mano, 50 x 65 cm

La túnica de José

La túnica de José

Aguafuerte y resina, iluminado a mano, 50 x 65 cm

 

© Guillermo Pérez Villalta, VEGAP, Madrid, 2018.